Bancos, aerolíneas, instituciones, organismos y hospitales de todo el mundo se vieron afectados la semana pasada por una caída de Microsoft, debido a un fallo en el mecanismo de control de calidad de la empresa de ciberseguridad CrowdStrike.

El apagón se produjo por un fallo en el software de prueba, llamado “Falcon” -que protege a los sistemas de virus y ciberataques- por no validar correctamente la actualización de contenido del sistema, lo que llevó a un bloqueo de los ordenadores que usan Windows.

Las principales aerolíneas del mundo, incluidas American Airlines, Delta y United, se vieron obligadas a cancelar o retrasar vuelos a nivel “global” por el apagón, provocando largas filas en los aeropuertos.

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